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¿Por qué algunas personas tardan más en llegar al orgasmo?

¿Por qué algunas personas tardan más en llegar al orgasmo?

¿Por qué algunas personas tardan más en llegar al orgasmo?

Si alguna vez has sentido que todos los demás llegan al orgasmo en tiempo récord mientras tú necesitas un mapa, una brújula y tal vez un tutorial de YouTube, déjame decirte algo: no estás solo. El tiempo que tarda alguien en llegar al clímax varía tanto como los gustos en pizza (y sí, hay gente que la prefiere con piña, así que imagínate).

Algunas personas necesitan cinco minutos, otras treinta, y algunas pueden tardar lo que dura una película completa de Marvel. Y todas estas experiencias son completamente normales.

¿Qué es "normal" cuando hablamos de tiempo?

Primero, aclaremos algo: no existe un cronómetro oficial para el orgasmo. No hay una medalla de oro por llegar primero ni una penalización por tomarte tu tiempo. La respuesta sexual es tan única como tu huella digital.

Dicho esto, los estudios sugieren que en promedio, las personas con pene pueden tardar entre 5 y 7 minutos en llegar al orgasmo durante la penetración. Las personas con vulva, por otro lado, pueden necesitar entre 10 y 20 minutos de estimulación directa del clítoris. Pero ojo: estos son solo promedios. No son reglas, ni metas, ni mucho menos estándares que debas cumplir.

Factores físicos que influyen en el tiempo

Tu anatomía es única. La sensibilidad de tus zonas erógenas, la cantidad de terminaciones nerviosas, la circulación sanguínea, todo esto varía de persona a persona. Algunos clítoris son más sensibles que otros. Algunos penes responden más rápido a ciertos estímulos. No hay dos cuerpos exactamente iguales.

Las hormonas juegan su papel. La testosterona, el estrógeno, la dopamina y la oxitocina trabajan juntas en una coreografía química compleja. Si tus niveles hormonales están desbalanceados (por estrés, medicamentos, ciclo menstrual, menopausia, etc.), puede afectar cuánto tardas en excitarte y llegar al orgasmo.

Los medicamentos pueden retrasarlo. Algunos antidepresivos, especialmente los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), son famosos por retrasar o dificultar el orgasmo. También algunos medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos y anticonceptivos hormonales pueden tener este efecto secundario.

El cansancio físico cuenta. Si acabas de correr un maratón (literal o metafóricamente), tu cuerpo probablemente no está en el mejor estado para concentrarse en el placer. La fatiga física disminuye tu capacidad de excitación.

Factores psicológicos que ralentizan el proceso

El estrés es el asesino silencioso del orgasmo. Cuando tu cerebro está ocupado preocupándose por la lista de pendientes, las cuentas por pagar o esa reunión de mañana, no puede enfocarse en las sensaciones placenteras. El cortisol (la hormona del estrés) literalmente bloquea tu capacidad de excitación.

La ansiedad de desempeño es real. Paradójicamente, mientras más te preocupas por "tardar demasiado", más difícil se vuelve llegar al orgasmo. Es como cuando intentas dormirte y no puedes porque estás pensando en que no puedes dormirte. Tu cerebro entra en modo espectador en lugar de participante.

Tu historia personal importa. Experiencias pasadas, educación sexual (o la falta de ella), creencias culturales sobre el sexo, incluso comentarios negativos que hayas escuchado sobre tu cuerpo o tu sexualidad pueden crear bloqueos mentales que retrasan o impiden el orgasmo.

La conexión emocional (o su ausencia) influye. Para muchas personas, sentirse seguras, cómodas y conectadas emocionalmente con su pareja facilita el orgasmo. Si hay problemas de comunicación, resentimientos no resueltos o simplemente no hay química, puede tomar mucho más tiempo o no suceder.

¿Sabías que...?

Existe algo llamado "brecha del orgasmo" (orgasm gap). Los estudios muestran que en relaciones heterosexuales, los hombres reportan orgasmos en el 95% de los encuentros sexuales, mientras que las mujeres solo en el 65%. Esta diferencia no es biológica inevitable: en relaciones entre mujeres, la tasa de orgasmos es mucho más equitativa. ¿La diferencia? Comunicación, conocimiento del cuerpo femenino y menos enfoque en la penetración como "acto principal".

La trampa de compararte con el porno

Si tu punto de referencia para el sexo es lo que has visto en videos porno, déjame decirte que estás comparando tu vida real con una película de acción de Hollywood. El porno está editado, actuado y diseñado para la fantasía visual, no para representar sexo real.

En el porno, todos llegan al orgasmo rápido, simultáneamente y con mucho drama. En la vida real, el sexo es más torpe, más honesto, y sí, a veces toma más tiempo. Y eso está perfectamente bien.

Cuando "tardar mucho" se convierte en anorgasmia

La anorgasmia es la dificultad persistente o incapacidad para alcanzar el orgasmo, incluso con estimulación adecuada. Afecta aproximadamente al 10-15% de las personas con vulva en algún momento de sus vidas, y en menor medida a personas con pene.

Si nunca has experimentado un orgasmo, o si solías tenerlos pero ya no puedes, puede valer la pena consultar con un profesional de la salud. Puede haber causas médicas (problemas de tiroides, diabetes, problemas neurológicos) o psicológicas que se pueden abordar.

¿Qué puedes hacer?

Explora tu propio cuerpo. La masturbación no es solo válida, es educativa. Nadie puede enseñarle a tu pareja lo que te gusta si tú mismo no lo sabes.

Comunícate sin pena. "Me gusta cuando...", "Prefiero esto...", "Eso no me funciona tanto..." son frases que pueden cambiar completamente tu experiencia sexual.

Elimina el cronómetro mental. El sexo no es una carrera. Disfruta el viaje, no solo el destino. Las sensaciones placenteras durante todo el encuentro tienen tanto valor como el orgasmo final.

Reduce el estrés donde puedas. Ejercicio, meditación, dormir bien, todo esto ayuda a que tu cerebro esté más presente durante el sexo.

Considera cambiar tu rutina. Diferentes posiciones, diferentes tipos de estimulación, juguetes sexuales, cambiar el ambiente... la variedad puede ayudar a tu cuerpo a responder de formas nuevas.

Revisa tus medicamentos. Si empezaste a tardar más después de comenzar un nuevo tratamiento, habla con tu médico sobre alternativas.

Lo que realmente importa

El tiempo que tardas en llegar al orgasmo no define la calidad de tu vida sexual. No eres "defectuoso" si necesitas más tiempo. No eres "mejor en la cama" si llegas rápido. Simplemente eres tú, con tu cuerpo único y tu respuesta sexual particular.

Lo que sí importa es que te sientas cómodo con tu sexualidad, que puedas comunicarte abiertamente con tu pareja (si tienes una), y que el sexo sea placentero para ti, independientemente de cuánto tarde el orgasmo en aparecer.

Y si hay días en que simplemente no llega, también está bien. El placer sexual va mucho más allá de ese momento específico de clímax. La intimidad, la conexión, las sensaciones agradables durante todo el encuentro, todo eso cuenta.

Tu cuerpo no está roto. Solo está siendo exactamente lo que es: único.

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